Claudio Arancibia, Director del INJUV
Luego de la aprobación de la inscripción automática y el voto voluntario, nuestro país se halla ad portas de un cambio relevante del cual los principales actores serán los jóvenes. Toda una apuesta por “rejuvenecer la democracia”, ante una “pérdida de confianza” y un “distanciamiento entre la juventud y los gobiernos”.
Con esto el actual padrón electoral, aumenta a un 27 por ciento, convirtiéndose en la pieza clave de las próximas elecciones.
Durante mucho tiempo, nuestros jóvenes han sido relegados a un segundo plano por la política social, la que tiene como grupos prioritarios a las familias puente, los adultos mayores y la primera infancia, teniendo el grupo etáreo de los jóvenes que acceder al sistema de protección social de forma indirecta.
El nuevo escenario permitirá que los jóvenes no sólo emitan un voto, sino que tendrán un “poder”, uno que tiene cada persona para manifestar su preferencia respecto de un candidato o propuesta que definirá las políticas publicas, sociales y económicas, que será ejercido por sólo quienes vivan dentro del territorio, pero mas allá de ello, es una manifestación de libertad de expresión, la de emitir una opinión dentro de una democracia propia de instituciones políticas maduras o de un gobierno representativo, y se manifiesta a través del derecho a competir por cargos públicos a través de elecciones libres, imparciales y frecuentes, a las cuales concurre toda la ciudadanía (sufragio universal).
Para finalizar, el votovoluntario, es el camino que debe seguir Chile para contribuir al funcionamiento del régimen democrático Constitucional, es decir, a la buena conducción del estado para alcanzar el bien común, y servir al interés nacional.


















